El SITRAMSS y su carril segregado

Foto de Diario El Mundo

Sentada en la fila de espera de una clínica del Instituto Salvadoreño del Seguro Social (ISSS) para validar mi baja por accidente, otorgada en hospital privado pagado por un seguro de salud privado, oigo a un vecino de asiento leyendo las noticias sobre la apertura a todos los vehículos del carril exclusivo para los buses del SITRAMSS.

El lector no solo lee sino también comenta satisfecho la decisión tomada por la Sala de lo Constitucional de la Corte Suprema de Justicia, posición compartida por su vecina de espera. Ambos reconocen que nunca se han subido al SITRAMSS y que ni siquiera viven cerca de las zonas por las que transita. Sin embargo repiten las sentencias publicadas en el periódico: “todos somos iguales, no debe haber preferencias”, “la culpa de los congestionamientos es del SITRAMSS” añadiendo argumentos como que “alguien” les ha contado que meten tanta gente en los autobuses que hasta tienen que sentarse en el suelo (¡¡!!)

Yo sí uso el SITRAMSS.  Una de las primeras cosas que me impresionó fue la certeza de conocer cuánto tiempo tardaría en llegar a mi destino. Yo creo que fui de las primeras usuarias, pero claro… luego se corrió la voz y la cantidad de pasajeros aumentó increíblemente; a pesar de eso siempre se respeta el orden al subir, bajar y la seguridad que se respira (además del olor a sudor) permite que uno se siente en las gradas a revisar el teléfono móvil.

Al oír repetir argumentos sin sentido, siento por un momento el deseo de explicarles las ventajas del sistema así como contarles cómo funcionan esos sistemas en otros países que siempre usan un carril segregado. Les vuelvo a ver y al mirarles solo puedo suspirar tristemente y decido que es mejor continuar conversando en silencio con el libro que he llevado para acompañarme.

¿Dónde habrá quedado mi confianza en la gente? ¿Es que también he aceptado perder la lucha ante lo dictado por los grandes medios de comunicación? ¿No veo esperanzas?

Las horas pasan mientras sigo rumiando mis preguntas. Termino mi trámite con la declaratoria de un médico de que la doctora del hospital privado no sabía bien su trabajo por lo que él me reducirá un par de días mi incapacidad y me recomienda que comience a mover esa mano fracturada para que pueda volver cuanto antes a trabajar.  Yo… sigo perdiendo la confianza en esta gente.

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