Se acerca la navidad…

Puesí, es que todo aquel que haya pasado las navidades en El Salvador conoce sobre  lo que les voy a contar: la tradiciones de navidad .  Como en todos  los países del mundo cristiano, aquí en El Salvador también tenemos nuestras formas tradicionales de celebrar.  En otros lados, por ejemplo, la víspera de navidad la gente se acuesta muy temprano porque hay que levantarse el 25 (día de la Natividad de Jesús) a compartir la mesa con su familia e intercambiar regalos. Y así se les pasa el día: conversando, jugando, peleando (se da hasta en las mejores familias) y escuchando a lo mejor alguna melodía navideña.

Las costumbres de navidad en El Salvador

Pues bien, aquí en El Salvador tenemos nuestras costumbres un poco diferentes a las dichas anteriormente, que a lo mejor son compartidas por otros países latinos, y que paso a enumerar para quienes no las conocen o para que las recuerden quienes las han vivido.

1. La música.  No hay navidad sin cumbia en El Salvador. Eso sí, no cualquier repertorio ¿eh? Para que una navidad se diga salvadoreña tienen que sonar melodías como La Bala (versión Hermanos Flores), el Chipichipi de Los Melódicos, Matilda de los Flamers, la Cumbia Sampuesana, los cinco pesos de la Orquesta San Vicente, La Medallita, Las Viejas Saben Mejor de la Flores; El Guayabo, la Cuchupa  y la Canalla (del Super Show de los Vásquez) y así puede seguir la lista con ritmos similares asociados a las fiestas de navidad pero sin una relación temática; o diganme ¿qué tiene que ver que se le haya perdido la medallita a alguien con el nacimiento del niño Jesús? Yo creo que nada pero seguimos escuchando ese repertorio musical heredado que programan casi todas las emisoras, en diferente orden, pero sin que falte ninguna de las tradicionales.

2. Las decoraciones. Mediados de noviembre y la gente empieza a “arreglar” sus casas. Si se puede, se comienza con pintar las paredes para que la “casa se vea limpia”. Colocar nacimientos o belenes es cada vez menos frecuente a pesar de haber sido una tradición muy fuerte en el país, son pocas las casas que todavía lo ponen. Eso si, arbolito de navidad artificial es obligatorio sin mencionar las decoraciones que simulan escenas invernales ¿¡¡QUEEE!!?
Pues así es, en un país tan tropical no falta quien coloque un muñeco de nieve hecho de plástico. Es cierto que en esta temporada entra uno que otro frente frío que baja un par de grados la temperatura promedio del país, pero de eso a que tengamos que asociar la navidad con el frío invierno… sin duda Hollywood y la publicidad nos han transtornado un poco.

3. El estreno.  No importa el lugar donde se compre o el precio que tenga, la cosa es que hay que estrenar.  Da lo mismo si se compró en la Gran Vía, las calles del centro, Variedades Génesis o Ambulant Boutique, la cosa es que hay que estrenar el 24 de diciembre ¿Por qué?  Esta es una pregunta que nadie me ha podido responder.  Siguiendo la lógica de mi abuela sería para recibir al Niño Dios bien arrechitos pero…  no sé, esa explicación como que no me cuaja todavía.

 Tanto el 24 como el 31 de diciembre comienza una “cuetazón” ensordecedora cuya duración dependerá de lo bueno que haya estado el aguinaldo ese año o las remesas de los familiares.

4. La “cuetazón”. Quemar pólvora o reventar cuetes (para que nos entendamos) es típico de la navidad.  Al hacer el presupuesto de la celebración este rubro se incluye como gasto indiscutible.  No importan la cantidad de niños quemados cada año, el ruido insoportable, las recomendaciones del Ministerio de Salud, el humo que daña los pulmones, la ansiedad que produce en las mascotas, la cantidad de papeles que se acumulan en las calles, no importa nada… los salvadoreños siempre compran los tales cuetes.  La hora culminante es cuando el reloj marca las 12 de la noche.  Tanto el 24 como el 31 de diciembre comienza una “cuetazón” ensordecedora cuya duración dependerá de lo bueno que haya estado el aguinaldo ese año o las remesas de los familiares.

5. La comida. La gastronomía navideña ha ido cambiando pero hay dos platillos que permanecen ocupando su justo lugar: los tamales y los panes con gallina. Creo que la niñez de los salvadoreños tiene el recuerdo del 24 de diciembre comiendo tamales especiales (de gallina casi siempre) acompañados de chocolate.
Igual ocurre con los panes preparados con su trozo de gallina o pollo, lechuga colocha, rodajas de rábano y tomate, su ramita de berro y bañados con la salsa de tomate.  Los dos platillos continúan presentes en la mesa salvadoreña aunque, sin duda por influencia gringa, el pavo ocupa desde hace varios años también un lugar importante.

6. La desvelada.  La gente en El Salvador se desvela toda la nochebuena.  Parece incluso una competencia por ver quién logra dormirse más tarde.  Siempre se escuchará en las pláticas de los días posteriores: -“ey, y vos a que horas te acostaste?”  Y allí comienzan los horarios que van desde la 1:00 de la mañana del 25 (la hora más temprana y debo decir que mi favorita) hasta quienes dicen haber aguantado hasta el mediodía.
En general, las mañanas de navidad son silenciosas en El Salvador pero no porque estemos en profunda reflexión por el nacimiento del Niño Dios.  Algunos se levantan a comer recalentado para volverse luego a dormir y otros no pueden levantarse por la “goma” que llevan encima.  O sea, en El Salvador se celebra la navidad en noche buena y no en navidad y aunque se quisiera celebrar el día 25, el cuerpo está tan agotado que sería imposible hacerlo.

Las costumbres son las costumbres (algunas sanas y otras no) y de algún modo tenemos que mantenerlas. No importa donde nos toque pasar esta navidad, aunque estemos a miles de kilómetros algo debemos hacer para no permitir que nuestro ser salvadoreño vaya debilitándose.  Y si estamos dentro del país pues con mucha más razón: a buscar el estreno, el arbolito de plástico en el centro y a soportar el pum-pum-pum de los cohetes de medianoche,  porque de algún modo estamos diciendo al mundo que nos gusta ser salvadoreños y salvadoreñas.

¡Felices fiestas!

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